No era la adultez lo que queríamos
Cuando era pequeña no veía la hora de crecer. Pensaba que ser adulta significaba libertad: tener mi dinero, tomar mis propias decisiones, construir y sostener la vida que imaginaba. Ahora que soy adulta, entiendo por qué tantos niños quieren crecer y por qué tantos adultos quisieran volver atrás.
¿En qué momento crecer dejó de ser emocionante para convertirse en una carrera agotadora?
Solemos pensar que si un joven no consigue trabajo es porque no se esforzó lo suficiente, que si sigue viviendo con sus padres es porque no quiere independizarse o que si no ha comprado una casa es porque administra mal su dinero. Si bien hay excepciones, esa explicación se queda corta cuando miles de jóvenes viven exactamente la misma situación.
Un problema colectivo, no un fracaso individual
En realidad, la forma en que vivimos la adultez tiene un trasfondo político, pues no depende únicamente de nuestras decisiones individuales. También depende de las oportunidades que existen, de la educación, del mercado laboral, del acceso a vivienda, del costo de vida, etc. Es decir, de decisiones que son colectivas.
No es que nuestra generación no sepa ser adulta, más bien estamos intentando construir una vida dentro de un sistema que hace que el afán sea una forma de vida y la estabilidad sea un privilegio.
Es así como seguimos el mismo patrón que se nos muestra en la vida:
Tenemos afán por perseguir este patrón creyendo que será diferente y terminamos desgastandonos. Muchos sienten que están atrasados porque otros tienen la misma edad y ya lograron más.
Cuando antes uno solo se comparaba con los vecinos, ahora además, nos comparamos con miles de personas todos los días. Así pues la presión no solo viene del trabajo sino también de las redes sociales y es precisamente esa comparación la que alimenta la sensación de fracaso.
Impactos relacionados a la salud mental
Ese cúmulo de problemas genera una gran presión que contribuye a la aparición de afectaciones en la salud mental, como la ansiedad, la depresión y otros trastornos asociados a la incertidumbre económica y laboral. Durante mucho tiempo se nos ha dicho que la ansiedad de los jóvenes ahora es porque son una generación frágil.
Pero ¿qué pasa cuando esa ansiedad se manifiesta en una generación que estudió, se preparó y aun así enfrenta un mercado laboral incierto, salarios insuficientes y la sensación permanente de estar llegando tarde?
Diversos estudios han mostrado que la incertidumbre laboral y el desempleo juvenil aumentan el riesgo de experimentar ansiedad, estrés y síntomas depresivos. La Organización Mundial de la Salud reconoce que las condiciones económicas y laborales son determinantes de la salud mental. De la misma manera, la Organización Internacional del Trabajo advierte que los jóvenes enfrentan niveles crecientes de estrés e incertidumbre asociados a la seguridad en el empleo y la independencia económica.
En Colombia, además, el propio Ministerio de Salud identifica el desempleo como uno de los factores asociados a los trastornos depresivos. Si a eso se suma la presión por cumplir ciertos hitos de la adultez, como la independencia económica, vivienda propia o estabilidad antes de los treinta, el resultado es una generación que vive con la sensación permanente de estar atrasado.
Repensar lo que significa crecer
De niños no soñabamos con responder correos a las diez de la noche ni con sentir culpa por descansar un domingo. Crecimos imaginandonos que el esfuerzo bastaría para construir una vida digna. Hoy muchos descubrimos que, si bien el esfuerzo es necesario, ya no es suficiente.
Quizá el problema no es que nosotros estemos haciendo mal las cosas, sino que el sistema está diseñado para que siempre sintamos que nos falta algo. Esto no es solo una suma de problemas personales, sino un fenómeno social y político, instaurado como sistema.
Tal vez la prioridad de los gobiernos no debería ser únicamente generar más empleo ni seguir responsabilizando a los jóvenes de adaptarse a un sistema que no les ofrece las mismas oportunidades. También deberíamos construir una sociedad donde la adultez no sea una carrera permanente contra el tiempo.
Solo entonces crecer dejaría de significar vivir agotados, endeudados y con la sensación de llegar siempre tarde. Solo entonces los niños podrían volver a imaginar la adultez como un sueño y no como el comienzo del afán.
Referencias:
Organización Mundial de la Salud. (2022). Informe mundial sobre salud mental: Transformar la salud mental para todos.
https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240050860
https://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-employment-trends-for-youth
Ministerio de Salud y Protección Social. (2023). Informe final de posicionamiento para el tratamiento de la depresión y ansiedad con enfoque de atención primaria en salud (APS): Posicionamiento terapéutico No. 2 de 2023. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/INEC/IETS/informacion-posicionamiento-tratamiento-ansiedad-depresion-ansiedad-enfoque-aps.pdf


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